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Bienvenidos a una de las más nuevas secciones regulares de la G-ZiNE más seguida en CUBA (porque somos la única). Nueva sección cargadita, con la que pretendemos hacerles llegar cada mes ciertos discos que consideramos esenciales que deberías darle una oportunidad de escuchar. Para ello simplemente les daremos alguna que otra información resumida (pero precisa) sobre ciertos álbumes, algo así como una mini-reseña y la invitación a que busques el trabajo completo, ya que no se hará disponible para su descarga íntegra, por razones lógicas.

Con cada número traeremos un total de cuatro trabajos discográficos: Dos de ellos se tratará de obras bien recientes que consideramos deberías conocer. Un infaltable ‘‘añejito’’, o sea alguna de esas obras clásicas o cuando menos de culto que no podríamos pasar por alto. Y por supuesto que no iría a faltar algún CD o demo cubano de cualquier época, pues bien que sabes la predilección de este sitio hacia nuestra escena.

Ya provechando que este numerito tendrá una temática un poco más brutal, con el permiso de los ciudadanos de G, vamos a volcar ligeramente la temática de estas recomendaciones hacia esa dirección. Pero olvídense de discos ‘‘que ya todo el mundo tiene’’! Vamos a darte oportunidad de que conozco obras no tan difundidas, pero que fácilmente podrían catapultarse a la sima de tus preferidas, siempre enmarcadas dentro su contexto.

 

Pd.: No te quejes porque no les dejamos canciones para descargar! Es que si no se nos rebasa la capacidad el sitio…. Además, con lo sencillo que va a ser buscarlos en google…

 

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ArchspireRelentless Mutation

Género(s): Technical Death Metal // año: 2017

Piensas que Joey Jordison es un baterista veloz? Que Herman Li toca su guitarra a la velocidad del rayo? Que Chris Fronzack puede rapear y guturalizar más rápido que nadie en la tierra? Al momento que des play al Relentless Mutation de los canadienses Archspire vas a sentir la mismísima sensación que al caer cuesta bajo por la montaña rusa más empinada jamás construida, solo que estos serán 31 minutos de caída libre.

Archspire lleva varios años sobresaliendo en la escena del Death Metal ultra-técnico y precisamente con éste, su tercer redondo, tanto crítica como público coincidieron que vendría a ser su coronación, la forma definitiva que el grupo siempre buscó para sí mismos. Pero vallamos al grano, que hace tan especial a Relentless Mutation? La velocidad es la palabra clave acá. Tempos cambiantes, ritmos ‘‘fuera de lo común’’, compases irregulares; y todo aquello construido en base a lograr la velocidad más atroz jamás conseguida. Para conseguirlo se valieron de puros conocimientos musicales. Y decirlo puede parecer paradójico, pero es de los pocos casos que brutalidad y tecnicidad viene a acompañado de cierto feeling y determinados ‘‘atisbos a melodías’’ (sin llegar a serlo en su forma más ortodoxa), cosa que tienen a carecer propuestas de este tipo. No podemos decir que te vayas a aburrir en medio de tanta locura, lo que le da valor extra a esto, son aquellas secciones de ambientes casi introspectivos y guitarras limpias, cosa que le da valles y llanuras a una obra que podría pecar de varias cosas menos de ser plana.

Spencer Prewett probablemente sea a fecha de hoy el hombre más veloz con dos baquetas en la mano, y créanme, soy de los que ya no se impresiona tan fácilmente con respecto a bateristas. El dúo de guitarras de Tobi Morelli y Dean Lamb se sentirá como un todo muy compacto, batidos entre ritmos amenazantes, solos frenéticos y hasta secciones electro-acústicas. El colmo resulta que el bajo de Jared Smith, instrumento casi ausente en esta clase de música, se las arregla para a sobresalir con un sonido fretless. Y ahora vamos con el que el que corta el cake, Oli Peters seguro le está dando envidia a Eminem o Tech N9ne o a cualquiera de esos raperos que se lucen por su velocidad. Siempre gutural, Oli Peters probablemente sea el único vocalista capaz de seguir sin margen de error un brutal blast beat y redobles de caja, jamás sin bajarle cuando menos a valores de corchea. Y quizás resulte lo único ‘‘monótono’’ del CD, pues cuando la banda inserta esos introspectivos puentes en secciones de las canciones, el vocalista no hace más que callarse; y es que no, Oli Peters no piensa regalar de esa forma el título del vocalista más rápido del oeste, el equivalente metalero de Osaint Bolt.

Archspire es de los grupos que obligatoriamente te impresiona. Puede que te abrume si eres de los que no estás al día con esta clase de propuestas o aborreces estas bandas que sacrifican el ahora muy añorado feeling. Pero que más da! De que se trata el Metal eXtremo sino que ser lo más brutal (in)humanamente posible!? Meta que Relentless Mutation sobrepasa con creces, haciéndonos exclamar: que viene después de esto!??!?

 

Pd.: Slayer te acabarán pareciendo como una banda de Doom Metal al lado de esto… Y no estoy exagerando. Tienes que conseguir este álbum, por sí mueres mañana puedas decir que te fuiste habiéndolo visto todo…

 

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Slice The Cake – Odyssey To The West

Género(s): Progressive Deathcore, Avant-Garde Metal // año: 2016

Muchos apelan que el deathcore se ha dividido en dos facciones: unos que buscan satisfacer, tratando de complacer reproduciendo hasta al cansancio cierta fórmula que alguna vez funcionó bien; más otra sección que busca hacer llegar al género a los más altos niveles de brutalidad. Pero de lo que todos aquellos olvidan son las posibilidades musicales del mismo, hacer un verdadero aporte al arte. Slice The Cake es un conjunto australiano que nunca llegó a triunfar con reconocimiento masivo ni mucho menos remuneración económica. Pero que solo le bastaron dos álbumes en su corta existencia como para ser valorados como la verdadera vanguardia, no solo dentro de las fronteras del deathcore, sino por haber hecho del metal eXtremo un campo artísticamente fructifico. A tal punto que el Ministerio de Cultura de su natal Sydney tiene catalogado este álbum que ahora traemos como un patrimonio musical de su nación, único CD independiente, de metal y de una banda underground en ser reconocido como tal en dicha entidad.

Hay que proseguir diciendo que por poco esta obra maestra no llega a ver la luz. Pues tras un convulso período en el seno de la banda, debido a ciertos desacuerdos económicos, este material debió estar engavetado. El propio vocalista de la banda se tomó la libertad de contactar una compañía independiente para lanzarlo, a escondidas del resto de los integrantes. Entonces qué hiso que un álbum publicado con tantas limitaciones, escaza promoción y que el público jampas presenció en directo, triunfase de esta forma?

Primero que nada, Odyssey To The West no está compuesto con la idea de ser un álbum deathcore genérico. Verdaderamente vendría a ser un compilado de canciones e ideas musicales sumamente diversas que son exquisitamente empatadas por sus lazos en común. La idea de género queda totalmente ausente, en favor de un eclecticismos artístico. Alternando ente atrapantes ambientes y breakdowns brutales, guturales bajas y una potente voz de tenor. Suena como un todo, una entidad compacta, que por más elementos que se encaprichen por plasmar en sus canciones, en ningún momento da esa impresión que ‘‘mucho abarca y poco aprieta’’, aunque en efecto mucho abarquen. No hay héroes que se lleven el show, todos están haciendo lo que les toca, y precisamente lo que les toca es entregar una ejecución perfecta, demostrándonos esa tesis que en muchas ocasiones los virtuosismos están demás. OJO, que eso no quiere decir que se trate de una obra sencilla en términos compositivos. Pues esta si se da el lujo de ser un material sumamente elaborado, con auténticos compases irregulares y un sonido caótico, al mismo tiempo que compuesto bajo los más altos estándares musicales ortodoxos y vanguardistas a la vez.

La estructura del álbum es su otro punto sobresaliente. Son quince rolas, todas bastante extensas, que realmente constituyen distintos actos de una misma pieza, claramente divididos, pero que si les uniéramos (como aparentemente debió haberse hecho) se tratan de monumentales composiciones en términos líricos y de recursos compositivos, a la par de las más finas Operas Italianas Clásicas. Enmarcados en un arco narrativo conceptual (el cuál no spoliaré esta vez). Cada pasaje y sección de las distintas placas que lo componen representan un pequeño capítulo del conflicto existencial de su protagonista. Cada estilo vocal empleado, cada sentimiento evocado mediante la música, se distancia de ese ya establecido cliché de corresponderse con personajes distintos. Todo el tiempo se narra en primera persona, las constantes modificaciones representan cambios de ánimos dentro de la mente de uno de los personajes más complejos y perfectamente humano que hayan existido dentro de la historia de un álbum musical. Aun así tratándose de un personaje de ficción, queda tan bien retratado que se puede decir que llegó a existir como ser vivo durante la casi hora y media que dura este material.

Odyssey To The West es una auténtica obra maestra. Un disco que no se puede medir bajo convencionalismos o estándares preestablecidos. Un material que pasó desapercibido en su momento y que difícilmente llegue a tener el reconocimiento que merece. Y es que es tan difícil de entender como ver una película de Expresionismo Alemán o Dogma95; porque sus autores te obligan a esforzarte, en ningún momento pretenden decir que están reinventando el arte o creando un registro atemporal, serás tú solo quién llegue a esa conclusión. Y para ponerle la fresa al cake, que den una bofetada en la cara a todos aquellos que sentenciaron de que un género como el Deathcore jamás podría manifestarse como un legítimo aporte al universo artístico en general. Una auténtica pena que Slice The Cake no sigan existiendo, pero teniendo este memorándum, sabrás que no necesitas más, cada vez que lo escuches se sentirá como algo totalmente nuevo.

 

 

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selección cubana: NémesisShades of a Soul’s Reflection

Género(s): Symphonic/Melodic Death Metal // año: 2017

Una de los bandas que LA NUEVA G sigue sus pasos desde su principio. En una opinión personal, de lo mejor que se está cocinando ahora mismo en materia metalera en nuestra isla. Némesis se presentó en 2016 con una propuesta llamada Symphony of The Damned que rebasaba con creces aquel típico (y para mí, gastado) Death Metal Melódico ‘‘a lo Gothemburgo’’. Tomando lo mejor de dicha idea, pero insertándole además detalles de toda la amalgama metalera (rango que incluye desde el Black hasta el Metalcore). Razón de ello por la que decidí depositar la más positiva expectación cuando de buena mano me enteré que preparaban un sucesor a aquel debut.

Finalmente publicado en los últimos días del 2017, Shades of a Soul’s Reflections me pareció a primera impresión una reafirmación de los principios planteados en su antecesor. Luego de las necesarias subsecuentes escuchas, comprendí que era algo más allá. Shades no es necesariamente un cambio radical, pero sí que representa una evolución. Mayor número de elementos aparecen, pero sin cargar la sucesión de pistas, haciendo que cada rola luzca como un mundo aparte coexistiendo en un universo común. Para decirlo claro, Némesis sigue sonando como lo que es. Arreglándoselas para avanzar más allá del Symphony que de por sí le conferí la mejor de las impresiones para tratarse de un debut. Shades es más que un digno sucesor, es una obra que todo metalero ávido de nuevas propuestas debería agregar a su colección sin temor a decepcionarse.

 

Pd.: Teniendo en cuenta lo difícil que es conseguir discos cubanos en internet, acá les dejo el link al blog oficial del grupo, donde lo hallarán: http://www.nemesiscu.wordpress.com

 

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selección añeja: CynicFocus

Género(s): Progresive Metal, Technical Death Metal // año: 1994

1994, año en el que aparentemente el Death Metal se dividió en dos. Una facción de músicos que continuó desarrollando las raíces brutales del género. A la par irrumpió una ola de artistas que quisieron llevar todo ese salvajismo hacia terrenos más ‘‘musicales’’ (por así decirlo). A la cabeza de dicha revolución estuvo Cynic con su Focus, disco nacido dicho año pero germinado con antelación y precedido por bastante expectativa de público que tenía este cuarteto de Florida como la nata de dicho género, sin siquiera haber presentado su debut discográfico oficial. El rompimiento con los patrones genéricos previamente establecido fue mucho más radical de lo que el público en un inicio pudo esperar, así que fue desdeñado. Pero con el paso del tiempo, quizás también debido a la prolongada inactividad del nombre Cynic en la escena, se elevó a ser considerado por crítica especializada como una de las joyas definitivas del metal. Como ha conseguido esta valoración a través de los años?

Primero que nada hay que comenzar aclarando que esta joyita no es para oídos pocos entrenados, tampoco para el más férreo amante del metal ‘‘típico’’. Fue concebida para sorprender aquellos que creen ya haber ‘‘oído todo’’. Y si los conocedores me permiten discrepar con una etiqueta histórica, desde mi primera impresión personal, para mí esto no es un típico disco de Death Metal Técnico, siempre me ha sonado más próximo al majestuoso Progresivo. Aunque claro que con esa contundencia que caracteriza al Metal de la Muerte. Dicha fuerza y guturalidad sería ‘‘la fresa’’ y no el pastel en sí mismo. El primer rompimiento de la banda nos llega desde las mismas vocales: guturales rasposas alternadas con un extraño efecto limpio a lo vocoder, evocando vida y filosofías ancestrales euroasiáticas. Sí, nada más contrario a eso que asocias con el Death. La complejidad musical aquí expuesta es ciertamente indescriptible. Para que captes una idea de manera simple: riff machacones, improvisaciones jazzísticas, acordes importados de la música árabe/latina, patrones de batería que pocos maestros del jazz se atrevería a intentar reproducir, voces etéreas por doquier, armonías de sintetizador más que magníficas… y créanme que con aquella descripción no le hago honor a todo lo que verás en cada minuto que ocupa esta placa…

Y recalco, porque es obligado hacerlo: Esta no es música para todos. Es más, y sé que parecerá un esnobismo de mi parte, pero opino hay que tener una mínima noción acerca de teoría musical para llegar a entender una obra casi totalmente ausente de convencionalismo o de exponentes similares en el universo metalero hasta la actualidad. Como extra recomendaría igualmente cierta reedición de 2004 publicada por la Roadrunner (Records), que presenta como bonus una remezcla a mejor calidad de algunas de las rolas más representativas de este material.

 

Pd.: Si te dignastes a conseguirlo, luego quieras indagar más en la discografía de la banda, probablemente te haga bien iniciarte por sus demos (más fieles al death clásico, pero con su toque) y si quieres obviarte los sucesores (todos ausentes de ‘‘eXtremidad’’); siendo Focus lo único que con ojos cerrados ahora mismo les recomiendo de la banda que lidera el señor Masvidal.

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