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NO MOSH – NO FUN

De cómo una estrategia comercial se convirtió en una doctrina

Artículo original de: Daniel Meléndez, Tomado de Crónicas Estigias Fanzine,

 

Imagen: La imagen original utilizada en los primeros lanzamientos de Deathlike Silence

 

Como todo el mundo sabe —o bueno, todos los que se preocupan por conocer algo de historia sobre lo que escuchan, mucho más allá del .mp3 o YouTube— las expresiones “No Mosh / No Fun” eran parte del slogan –y de la publicidad– del sello noruego Deathlike Silence Productions, o DSP, propiedad de Euronymous, guitarrista de la banda Mayhem, , quien criticaba la manera que tenían los sellos de entonces (1989-1992) de querer capitalizar el éxito del que gozaba el death metal, especialmente Roadrunner y Earache. Este es un hecho profusamente ilustrado y ampliamente conocido— pero, ¿qué significa, realmente? ¿Cuál es su origen? Y lo más importante, ¿a qué contexto obedecen?

 

MORRISOUND EN FLORIDA / SUNLIGHT EN SUECIA
Corría el año 1989 y las bandas de glam/hard rock vivían su época de mayor éxito comercial, apoyados por MTV y los grandes sellos de la industria discográfica. Por su parte, los sellos independientes como Combat y Noise apoyaban las

pequeñas y medianas bandas de speed/thrash metal, que cada vez se destacaban más a medida que los “Cuatro Grandes” daban la vuelta al mundo en sendas giras cuyos presupuestos dependían de con cuál sello estaba cada banda (siendo Metallica la más popular). Pero el thrash metal ya estaba alcanzando el punto de saturación y detrás de ellos venía otra generación, influenciada por la ola del thrash, pero con ganas de llevar las cosas un nivel más allá. El death metal se preparaba a dar el gran salto, del “underground” para tomarse el mundo por asalto.

Imagen: Scott Burns, “prohibido” para Deathlike Silence

Comenzando con Death, las bandas de death metal del área de la Florida grababan casi que indistintamente en los Morrisound Studios de Tampa, Florida, en donde el ingeniero de sonido Scott Burns había desarrollado una técnica para que el doble-bombo, parte integral de la sección rítmica del death metal, tuviera mayor protagonismo, haciendo de dicho sonido casi que una marca registrada del estudio de grabación, con ese “click-click-click” distintivo de los pedales. Bajo la batuta de Scott Burns salían en 1989 los álbumes “Altars of Madness”, “Slowly We Rot”, “Beneath the Remains”, “World Downfall” y “Piece of Time”. Esto se afianzaría en 1990 con “Spiritual Healing”, “Deicide”, “Eaten Back to Life”, “Harmony Corruption” y “Cause of Death”. El sonido del death metal comenzaba a estandarizarse, y el sonido del doble bombo dejaba de ser ese “tupa-tupa” contundente para convertirse en el “tiki-tiki-tiki” que sonaba a “click-click-click” propio de la producción de Morrisound (sonido detestado por Euronymous & Co., de allí el signo de “prohibido” sobre la foto de Scott Burns en la contracarátula de la reedición del “Deathcrush” de Mayhem.

Del otro lado del océano, en Estocolmo, Suecia, las bandas del naciente death metal sueco habían escogido los Sunlight Studios, merced a que el segundo demo de MORBID había sido grabado allí, siguiendo el ejemplo los demos de TREBLINKA y NIHILIST, y los primeros álbumes de TIAMAT ENTOMBED, grabados allí en 1989, y los de CARNAGE, CARBONIZED, THERION, DISMEMBER y DARKTHRONE, y los primeros demos y 7” EPs de GENERAL SURGERY, GROTESQUE, AFFLICTED y DESULTORY, un año después.

Resumiendo: hacia 1990, una buena porción de bandas de death metal querían sonar como las bandas de la Florida (con PESTILENCE y NAPALM DEATH viajando hasta allí para grabar en los Morrisound) mientras que otra buena parte quería sonar como ENTOMBED, grabando en los Sunlight Studios (y también viajando hasta allá, caso de los finlandeses XYSMA y los noruegos DARKTHRONE). ¿Y cuál era el otro factor común de estas bandas? Que la gran mayoría estaban con los sellos R/C Roadtacer (OBITUARY, PESTILENCE, SEPULTURA, DEICIDE) o Earache (CARCASS, MORBID ANGEL, NAPALM DEATH, ENTOMBED). Y los sellos estaban capitalizando la popularidad del death metal.

Imagen: Portada del fanzine Orcustus #2, editado por Bard ‘Faust’ Eithun de EMPEROR

 

“TRENDY” DEATH METAL
Ese “hacer dinero fácil”, ese afán de capitalizar lo “popular” del death metal, fue lo que disgustó a un joven noruego de nombre Oysten Arseth, que tenía unas ideas muy peculiares sobre cómo “debía ser” y “debía sonar” el Metal. Para él, el death metal verdadero “debía” escribir y cantar sobre la muerte, el homicidio, las masacres, las guerras, la decomposición, zombis, y todo aquello que pudiera relacionarse con la muerte. Asuntos como la conciencia social, la introspección reflexiva, las letras sobre contaminación y la corrupción política no tenían cabida en el “death metal”, porque no hablaba de la “muerte” sino que estaban más preocupados por la “vida” y, por ello, “debería llamarse LIFE metal!” (Euronymous, en Orcustus ‘zine, 1992).

Por ello, cuando vio que las grandes disqueras como Columbia, que apoyó a Earache Records durante algún tiempo, o la Sony, que comenzó a invertir en Relativity, dueños de la Combat y R/C Roadracer / Roadrunner, y gigantes de la industria de la música como MTV, comenzaban a promover y difundir bandas de death metal, y cuando estas comenzaron a aparecer en medios masivos de comunicación, se sintió “disgustado”, viendo que el death metal se había convertido en “una moda” (“a trend”), por lo que, si bien su tienda Helvete distribuía varios LPs prensados por Earache en aquel entonces, buscó alejarse lo más que pudiera de la etiqueta “death metal”, adoptando para su propuesta musical el término acuñado por Venom en su segundo álbum: Black Metal.

NO FUN – NEVER STOP THE MADNESS
Otra manera de apoyar bandas “reales”, de “verdadero metal” fue crear su propio sello, Deathlike Silence Productions, o DSP, para fichar, prensar y distribuir bandas con música “maligna” (“evil music”) o simple y llanamente, satánica, entendiendo “satanismo” como la inversión directa del cristianismo, la creencia literal en la existencia de “Satán” como entidad espiritual opuesta a “Dios” y, en suma, darle al Metal la seriedad que él consideraba merecía esta expresión musical, apartándose de los sellos que estaban capitalizando el momento.

Y si bien habían sellos como Peaceville y Nuclear Blast fichando bandas de death metal a diestra y siniestra, el otro gran contendos de Earache era el sello R/C RoadRacer / Roadrunner, subsidiarios del grupo Warner Music , quienes en los insertos de sus LPs, CDs y Cassettes, incluían un aviso que hacía parte de su campaña anti-drogas: “This release is against drugs” y la famosa “STOP THE MADNESS! – DRUGS ARE NO FUN”, con el símbolo de una inyección partida en dos y una leyenda que rezaba “Drugs are no fun. Drugs endanger the life and happiness of millions. It must stop. We appeal in particular to the youth of today. Stop the madness. the are better thing in life” a lo que seguía el nombre de la banda, con el resto de la campaña: “________ support the stop the madness campaigns against the use of hard drugs. Join us”.

Esta suerte de campaña en pro de la vida, con lo que hoy en día llaman “responsabilidad social”, enfurecía a Euronymous, quien consideraba que esto era un esfuerzo de las disqueras para que el Metal —y el death metal en especial— fuera “aceptado” o cuando menos “aceptable” y de fácil acceso para la gente “normal”. “El death metal de hoy es algo normal, aceptado y DIVERTIDO! Y ODIAMOS eso! (Euronymous – Orcustus ‘zine, 1992). Por tanto, como una forma de mostrar que su sello DSP se oponía a este tipo de mercantilismo y apariencia de “gente con buenos deseos”, a Euronymous se le ocurrió hacer justo lo contrario, cambiando la campaña de “detengan la locura” a “NUNCA detengan la locura” (“NEVER Stop the Madness”).

Y aunque ni él ni muchas de las bandas noruegas eran consumidores o adictos a las drogas, fomentaban el que “las masas” las consumieran, en tanto estas mataban gente; para las masas, las drogas no eran para nada divertidas (“no fun”), y cualquier cosa que fuese “perjudicial” para las masas, era “bueno” para ellos. Con los años, varias bandas continuarían la “campaña” de DSP, entre ellas Zyklon-B, MYSTICUM, VONDUR, GORGOROTH, etc., y, como lo explican Varg Vikernes y la gente de ENSLAVED en la entrevista que aparece como “bonus” en el segundo DVD del documental “Until the Light Takes Us”, “Drugs are no fun, then we are no fun”

 

 

NO CORE – “FUNCORE”
En Estados Unidos, “gracias” a bandas como ANTHRAX, que buscando parodiar a los raperos BEASTIE BOYS grabaron el EP “I’m the Man” —llegando a disco de platino— y cuya familiaridad y cercanía con la escena hardcore/crossover, fanáticos del skateboarding (patinetas) el Metal había pasado de ser música para marginados a ser la de los “chicos cool” de las high-school gringas, que mostraban su rebeldía incorporando camisetas de bandas a su atuendo de bermudas, tennis y gorras. Para rematar, los mismos ANTHRAX pusieron en la contraportada de su álbum “State of Euphoria” una imagen caricaturizada de ellos mismos (dibujada por el ilustrador de la revista MAD), mientras que la foto promocional que sirvió de modelo para la caricatura llegaba a manos de Euronymous. Esa actitud “poco seria” y las bandas del círculo de ANTHRAX (S.O.D., M.O.D., NUCLEAR ASSAULT, SUICIDAL TENDENCIES) con sus letras bufas y algo jocosas, apelaban a los chicos cool de todo Estados Unidos.

Esa gente, los “moshers”, que iban a un concierto a “divertirse” y que a veces se preocupaban más por golpear a otros que por disfrutar de la música, “con sus bermundas, sus patinetas y sus gorras de mierda” (tomados de la subcultura hardcore) eran “el símbolo de todo lo que está “de moda” y lo que está destruyendo el Metal” (Euronymous, Orcustus ‘zine, 1992). Esa era la descripción de los “moshers” en los conciertos de Metal en Estados Unidos; los chicos de las “fraternidades” que descargaban su exceso de testosterona en los conciertos de thrash/hardcore, y que rápidamente migraron al death metal cuando este se puso “de moda” (trendy). La oposición al credo “paz y amor” y desuso de los taches, cadenas y la ropa negra de las primeras bandas de metal en favor de las bermudas, camisetas y tennis de los “moshers”, se reflejaba con el “NO CORE”

 

NO MOSH – ANTI-MOSH
Fundado en 1986 por Digby Pearson, Earache había comenzado como un pequeño sello independiente que le apostaba a las bandas inglesas de mezclaban thrash con hardcore (el llamado “crossover”) arriesgándose con el debut de la banda de thrash/crossover THE ACCUSED (con el número de catálogo MOSH 1), un split de los crossover CONCRETE SOX (catalogado como MOSH 01) y el primer LP de una banda que daba mucho de qué hablar en el “underground” británico, llamada NAPALM DEATH.

“Scum” es considerado por muchos como el primer álbum de grindcore de la historia, y Earache tomó cierto interés en UNSEEN TERROR, la banda de Shane Embury, el nuevo bajista de NAPALM DEATH, prensando su debut con el catálogo MOSH 4, fichando luego bandas como FILTHY CHRISTIANS y SORE THROAT, para luego lanzar en 1988 el álbum “From Enslavement to Obliterarion” (MOSH 8), cuya masiva e inesperada venta les llevó al #1 en las listas de música independiente, poniendo a Earache en la mira de la prensa musical, y con presupuesto suficiente para seguir fichando y prensando bandas.

Durante los primeros años de Earache, el distribuidor oficial del material del sello en Noruega era… sí, adivinaron… ¡Euronymous!. El guitarrista noruego mantenía excelentes relaciones de negocios con Digby, haciéndole pedidos de hasta 50 LPs por título, ya que el material se venía extremadamente bien, y además tenía acceso a material exclusivo, como adelantos de bandas que a él le gustaban, como el “Reek of Putrefaction” o el “Symphonies of Sickness” CARCASS. Pero el problema llegó cuando el sello recibió el apoyo de Columbia Records y sus bandas comenzaron a aparecer en MTV y otros medios de comunicación. El Metal dejó de ser exclusivo de unos cuantos para llegar a las masas.

Imagen: La paz: “prohibida” para Deathlike Silence

Por último, como una manera de “oponerse” a Earache, Roadrunner y todos esos sellos que estaban explotando a las bandas del underground, Euronymous decidió lanzar los discos de su sello DSP con el número de catálogo precedido por la el código “ANTI-MOSH”. Así, el álbum “The Awakening” de los suecos MERCILESS tiene el número de catálogo ANTI-MOSH 01, el “Burzum” de BURZUM como ANTI-MOSH 02, la reedición del MLP “Deathcrush” como ANTI-MOSH 03, y así sucesivamente.

Lo de ANTI-MOSH… Claro, es increíblemente estúpido catalogar los discos como “MOSH 4”, pero ese es problema de Earache. Hace muchos años, el “mosh” era una palabra muy común en el “underground”; tenías que meterte al “mosh” para ser “cool”, y estos idiotas, los “moshers”, con sus pantalones cortos de bermuda, sus patinetas y gorras de mierda en sus feas cabezas eran para nosotros lo más bajo en lo que podía convertirse un ser humano. Eran el símbolo de todo lo que estaba “de moda” y lo que estaba destruyendo el metal, y comenzamos una guerra contra ellos. Ahora los “moshers” ya están más o menos erradicados, pero el espíritu aún vive en las mentes de los credos hardcore y la audiencia “trendy” de MTV que piensa que el death metal debe ser algo normal y divertido para todos (… ) En cuanto a Earache, tengo un gran respeto por Dig, porque cuando comenzó, nunca fichaba sus bandas PORQUE vendieran. ¿Quién había escuchado hablar de NAPALM DEATH antes que lanzaran sus LPs? ¿Quién había escuchado hablar de CARCASS, MORBID ANGEL, ENTOMBED? A excepción del “underground”… ¡NADIE! No es que Earache esté “de moda”, son esos que compran los discos de Earache los que, en su mayoría, están en el metal “por moda”.

— Euronymous, Orcustus ‘zine, 1992

 

MEDELLÌN, EL “NORUEGA CHIQUITO”
Aunque la moda “skate” ya había llegado a Medellín, comenzó a tener su auge de la mano de la nueva generación que comenzaba a escuchar el grunge promocionado por MTV y emisoras locales como Veracruz, La Mega y Radioactiva. Si los “moshers” eran el chivo expiatorio, el enemigo externo en los 80s, el blanco de los ataques en Medellín serían los “gronchetos” todos aquellos que apenas estaban descubriendo el Metal y que venían de otras subculturas y otras escenas.

Pero la escena local del Metal comenzó a fraccionarse. Debido a la cercanía de Mauricio Montoya “Bull Metal” con Euronymous & Co., y la influencia del “Bull” en la escena de Medellín, el “coletazo noruego” se sintió con fuerza en la ciudad, al punto que algunos

“empezaron a cambiar ideológicamente con la cuestión del Black Metal, con la pose de ellos ante la música, con su radicalismo pero más satanizado que musical (… ) y las bandas que ellos identificaban ideológicamente con ellos, en una pose, en una pintura, en una letra o en una forma de llevar la música. Entonces empezó a dividir los grupos, a radicalizarse y a separarse la gente”

— Alex Okendo, entrevista para Melodías en Acero

Antes de que salten de indignación frente a la pantalla de su ordenador, la expresión “Noruega chiquita” fue utilizada por Maleficiere Te Deum, de la banda MALEFICARVM, en una entrevista para el programa Melodías en Acero, para describir el ambiente en Medellín durante los años 1993-1998, cuando

Eso era la época del radicalismo, cuando, digámoslo así, se formó un, entre comillas, “Noruega chiquito”. Cualquier pendejito que la mamá le daba plata y aparecía con una camiseta de una banda de black metal, ante los ojos de muchos, pero sin saber qué era lo que tenía puesto, era lo que más rabia daba. Un personaje que uno sabía que estaba, digámoslo así, escuchando salsa, o música glam, cosas así raritas, de la noche a la mañana sale con una camiseta de MAYHEM, de DARKTHRONE, se cuestionaba…

— Maleficiere Te Deum, de MALEFICARVM, en Melodías en Acero.

Para muchos, Euronymous era “el ejemplo a seguir como metalero” y, al igual que gente de muchos otros países, en Colombia caímos en el error de creer y pensar que todo, TODO lo que decía Euronymous en sus entrevistas, con sus opiniones y actitudes extremas, era la ley, era la manera de hacer las cosas, emulando su actitud para evitar que “las caspas” (los patinetos, los grunge, cualquiera que apenas comenzase a escuchar Metal, ya fuera por moda o curiosidad, “dañaran la escena”.

A ese factor, hay que agregarle dos elementos: que en los pogos era muy común ver a uno que otro “ñero” con navaja en mano, lacerando a quien se atravesara en su camino, y que en lugar de convertirse en un sitio para descargar testosterona adolescente, los pogos eran para muchos el lugar ideal para buscar y conseguir pelea, para pegar impunemente o, en últimas, para dar rienda suelta a la euforia y rabia reprimida, aumentada por la mezcla de alcohol y drogas; y que “Bull Metal” y Alex “Barzuth”, desde los conciertos de Typhon, cuando veían un conato de pogo, arengaban a la audiencia afirmando que “el Metal no se poguea” y “eso es para los punkeros”, haciendo eco en una traducción literal, al “NO MOSH” de Euronymous y su eslogan de la Deathlike Silence.

El discurso encontró eco entre la generación contemporánea de metaleros, y obviamente entre quienes seguían las ideas de Euronymous como si fuesen una doctrina, hasta el punto que Medellín pasó de ser la ciudad en la que se “pogueaban” hasta un feedback, a convertirse en una ciudad cuya audiencia contempla las bandas de brazos cruzados o, cuando mucho, se ven las guitarras y bater{ias de aire y el unísino movimiento de cabezas en un frenético “headbanging”, porque “el pogo es para lso punkeros”.

 

CONTROVERSIA – EL ESTADO ACTUAL DE COSAS
En 2010, la banda antioqueña SAVAGE AGGRESSION lanza su álbum debut “Satan’s Strike”. Admiradores del Metal sudamericano y del Metal crudo que sigue haciendo escuela en todo el mundo, la banda incluyó un inserto que por un lado reza “Death to False Metal”, y por el otro espliega una distriba en contra de los elementos que, a juicio de la agrupación, son quienes actualmente “dañan” la escena del Metal, haci{endole eco a las posturas de principios de los 90s.

Imagen: Inserto compartido en la fanpage oficial de la banda SAVAGE AGGRESSION

Independientemente que usted, amable lector, que se ha tomado el trabajo de leer hasta este punto de la presente nota, esté o no de acuerdo con la declaración de la banda, ha de reconocerles algo: dicha declaración obedece y pertenece a un contexto específico, en el que muchos siguen tomando al pogo, o “moshing”, no como una descarga viable de testosterona y frenesí adolescente, sino como una excusa para la violencia indiscriminada, para el desfogue de alcohol y drogas, para hacerle daño al otro.

Porque no sólo es SAVAGE AGGRESSION o las bandas “radicales” de Medellín; hay muchas agrupaciones, de diversos estilos, géneros y tendencias, como MANOWAR, que interrumpe sus conciertos cuando esto sucede; como la veterana banda de post-hardcore FUGAZI y los rockeros alternativos SMASHING PUMPKINS, que increpan a su público inst{andolos a que se abstengan de herir o hacerle daño a otro smiembros del público, porque en sus conciertos ha muerto gente a causa de esta vilencia indiscriminada; REAL BIG FISH o Mike Portnoy de AVENGED SEVENFOLD, quienes afirman que el moshing sólo le sirve a los bullies que encuentran conformismo en la violencia; e incluso bandas de nu-metal como LIMP BIZKIT, SLIPKNOT o FIVE FINGER DEATH PUNCH, también se han sumado a la campaña, para evitar fracturas, heridos o muertos.

Esta nota se hizo con el ánimo de ilustrar y contextualizar, no de predicar. Cada quien verá cómo disfruta la música, en tanto sea consecuente con lo que dice, afirma, expresa y manifiesta, sin hacerle daño a otros.

Si la posición “anti-mosh” se debe al radicalismo o altruismo, si fue por una mala interpretación o mala traducción, es otra historia. Pero en algo sí tenían razón Euronymous y su círculo; la tendencia en la produccón musical iniciada por Scott Burns y Tomas Skogsberg, están matando a la música.

[Nota realizada a raìz de la controversia desatada por el inserto incluido en “Satan’s Strike”, el primer àlbum de la banda SAVAGE AGGRESSION, de 2010, pero que sus seguidores de Facebook, iTunes y YouTube apenas vinieron a conocer y leer en la primera semana de junio de 2015. cuando la imagen fue publicada en el fanpage ofiicial de la banda].

Tomado de Crónicas Estigias Fanzine, por: Daniel Meléndez

 

3 Replies to “No.12//Pag.03”

  1. Soy Metalcore, Soy Popular 😌
    😌 Yo si soy metalero de verdad, escucho Silenciate en Suicidio, MaincraWar, y me meto en to los mosh pits q encuentre, y nadie puede conmigo 😌
    ☺️ Soy prosser, soy popular

    #MikeWardAntiposer

  2. yo opino lo mismo no apruebo el mosh yo todavia conservo la ideologia metalera que se origino de la epoca hippie paz y amor porque no es menos cierto que muchos de los que van a los conciertos de metal solo van para meterse en el mosh como una persona que conosco que dice que el solo va ahi para meterse en el mosh en que an convertido el metal en un frenesi de violencia bueno es mi opinion en mi caso personal detesto el mosh y si es cierto que muchos posers van solo para meterse al mosh y causar estragos

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