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ZINES CLÁSICOS

-Extractos de La Historia del Rock Cubano-

Primero que nada quiero decir que esta sección va a estar dedicada a rescatar varios artículos que han aparecido en Zines (o sea revistas de publicación independiente), artículos que consideramos de calidad sobresaliente, auténticos clásicos subterráneos. OJO: todos los artículos -que presentemos en esta nueva sección- han aparecido en otras revistas y siempre especificaremos su autor, publicación original y fecha en la que salió. Prometemos nunca editar su contenido a nuestra conveniencia, de hecho hemos usado hasta las fotos que se usaron en los artículos originales. Puesto que aunque la fecha en la que salieron podría estar bien desactualizada, afirmamos que representan un auténtico producto documental digno de ser rescatado a la historia.

La nueva Generación también merece mirar al pasado para pensar en su futuro…

Esta ocasión les presento un artículo/entrevista realizado bajo la tinta de Yisell Rodríguez Milán y publicado en la página nacional SoyCuba, con fecha original el 24 de Junio 2014. Y digo artículo/entrevista pues el mismo empieza con un análisis sobre el estatus actual del rock/metal en Cuba respecto a su público. Su segunda parte se trata de una entrevista con María Gatorno (directora de la Agencia Cubana de Rock y artífice principal del mítico Patio de María), más que eso caería en la categoría de dialogo –tratado de forma abarcadora e inteligente -. La marginación del género y la exclusión institucional, son los temas acá tratados, más el polémico asunto del Maxim como ‘‘mecanismo de control gubernamental’’, será otros de los temas que saltarán sobre en la conversación…

 

 

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Ángeles y demonios del rock en Cuba

Autor Original: Yisell Rodríguez Milán

Original: SoyCuba – 24/6/2014

 

¿Ha perdido el rock a sus seguidores universitarios? ¿Es el Maxim para mantener

«controlados» a los intérpretes y amantes del género? ¿Qué impacto tienen en el escenario

rockero las bandas que se quedan… o se van?

Una entrevista exclusiva de Soy Cuba con María Gattorno, directora de la Agencia Cubana del Rock despeja algunas interrogantes.

 

Concierto de TM, una de las últimas bandas de aficionados que se presentó en el Maxim. Foto: Yisell Rodríguez Milán /Soy Cuba

 

—Le toca con María Gattorno, dijo la carpetera del Hotel Pernik y me entregó las llaves de la habitación 526.

Era la una y media de la madrugada, estaba en Holguín, había llegado dispuesta a escribir sobre las Rockmerías y —divina casualidad— compartiría el cuarto con una de mis fuentes de información.

Pero María Gattorno, directora de la Agencia Cubana del Rock, difícilmente podría calificarse como una fuente típica de este escenario underground.

Ella, que es casi un mito entre las bandas cubanas, no es lo que se dice una rockera clásica. No le vi piercing en la nariz, la boca o las orejas. Ningún extraño collar o manecilla con pinchos la adornaba. Su maquillaje no era extravagante, ni sus ropas de «petróleo». En los dos o tres días que compartimos no la vi tomarse un trago o perder la alegría y educación que, sospecho, le ganaron el aprecio de los metaleros.

María Gattorno, artífice del proyecto conocido como «El patio de María», la dama considerada por no pocos artistas y fans una suerte de leyenda urbana, no puede ser encerrada, limitada, restringida, en los estereotipos sociales que todavía marcan al género en Cuba.

 

«El concepto de rock conflictivo es relativo, a veces solo lo tenemos en la cabeza, pero repetido se convierte en una verdad que ya nadie cuestiona», me dice.

Las dificultades para promoverlo, la disminución de sus seguidores universitarios, los mitos que subsisten contra el género, la política oficial, la emigración de bandas hacia al extranjero, entre otros espinosos asuntos, guiaron la entrevista con Soy Cuba, de la cual —por extensa— reproducimos algunos fragmentos.

 

«Cada cual tiene derecho a probar su talento», dice María Gattorno. Foto: Yisell Rodríguez Milán /Soy Cuba

—¿Tuvo algún detonante el surgimiento de la Agencia Cubana del Rock?

—Bueno, la vida es más fuerte que cualquier cosa y ya existía una Agencia Cubana del Rap. Eso era un precedente que presionaba a que existiera la del rock. Había suficiente catálogo, calidad artística probada y público, todos los ingredientes para comercializar el género.

—¿Cuáles son sus principales tendencias en el país?

—La escena metalera es muy fuerte en casi todas las provincias, especialmente en Holguín, Santa Clara, La Habana, Matanzas y Pinar del Río. Sin embargo, hay gran cantidad de bandas pop rock como Lucero, están las que interpretan hard rock, las que hacen cover (reproducción de música de los años 70, 80, 90) y ahí tenemos a Eddy Escobar y su grupo, a La vieja escuela, a Miel con limón. Pero ahora la prioridad de la Agencia es atraer al público de las universidades…

—¿Qué pasó con él? ¿No son usualmente los universitarios quienes más siguen el rock?

—Se ha distanciado. Quizá por una mala promoción, o quizá no, pero ha disminuido y lo que queremos es mostrarles que la programación del Maxim está hecha para la juventud. Los universitarios solo pagan la mitad del costo de entrada.

—Quienes interpretan también son muy jóvenes…

—Sí, la mayoría de las bandas, como Estigma, Stoner… Muchas son de afiliación reciente, o tienen entre cuatro y cinco años de fundadas, pero llevan una carrera «meteórica», con muchos ensayos y presentaciones. Stoner acaba de ser nominada al Cubadisco en discos independientes, Death Point también.

 

Zeus fue una de las primeras bandas en el catálogo de la Agencia, y es de las que llenan el Maxim los fines de semana. Foto: Blog Visión desde Cuba

—¿Y qué mecanismos usan para promocionar los conciertos?

—Hasta ahora los clásicos: programas de TV como Piso 6, La pérgola, del Canal Habana, Mediodía en TV y Cuerda Viva; y espacios radiales como el de Juanito Camacho o Carlos Fornés.

—¿Han pensado en diversificar los soportes para llegar más a la juventud?

— Sí, de conjunto con las especialistas en Comunicación Social de la Universidad La Habana trataremos de entrar en la red de las facultades, y también en las del Pedagógico y de la UCI, quizá hasta en la de Medicina. Nos hemos propuesto llegar hasta a los murales. Aunque de la UCI, cuando tocan dos grupos que tenemos allá, nos envían dos guaguas de seguidores para el Maxim.

De las dificultades en la promoción de esa música, catalogada como underground por los espacios en que se mueve y la visualidad que implica, pasamos a los mitos que hace más de cuatro décadas circundan al género y sus intérpretes.

—Esos son los clásicos estereotipos contra los que estuvimos batallando durante muchos años —dice María en cuanto le toco el tema— pero yo creo que avanzamos si comparamos esta época con los 80.

«En las sociedades el tema de la otredad, lo que no es políticamente correcto, lo mismo en moda, pensamiento, filosofía, ética, moral, que en cuanto a imagen, es rechazado. Cualquiera que esté en otra cuerda que no sea lo promedio se va a ver raro.

«Los rockeros son bien aparatosos, no tanto como los salseros. La estética del diente de oro, los zapatos charolados, las cadenas… puede ser tan llamativa como un pantalón negro con las rodillas rotas y el pelo largo, depende de los gustos. Pero hay un sector de la sociedad que a unos los mira bien y a otros casi los escupe…

«Por suerte, se ha mejorado la situación, al extremo de que vemos a través de Cuerda viva premiar en el Carlos Marx a las bandas de rock y en el Cubadisco se distingue el rock metálico y rock pop. Se reconoce la calidad artística de un estilo detrás del cual hay una imagen que se debe aceptar también.

«Yo recuerdo que en Coppelia, hace unos cuantos años, cuando los rockeros intentaban entrar se armaba…, pero yo estuve cuando en los Jardines de la UNEAC se hizo por primera vez un concierto de rock, y después de eso el Carlos Marx ha recibido grandes bandas, y Sepultura vino y tocó en la Tribuna antiimperialista, y ahí está el Maxim rock».

 

Dark milk, un grupo que fusiona entre sus intérpretes a nuevas y experimentadas generaciones. Foto: Blog Visión desde Cuba

 

—Hablando del Maxim, algunos jóvenes opinan que se creó para tenerlos a todos juntos, controlados. ¿Usted qué cree?

—Es la cosa guetto. Yo estoy en contra de los guettos, refiriéndome a ellos como al área determinada donde está reunido un grupo de seres humanos con un denominador común. Estoy en contra porque las personas se reúnen también por afiliación, gustos, intereses, afinidades, sin importar el lugar donde vivas.

«De lo contrario, sería algo así como que la Casa de la Música es donde quieren ver a todos los salseros, o que la Casa del tango es el guetto de los tangueros, el lugar donde los quieren tener controlados o supervisados.

«Los prejuicios son los estereotipo. A veces los mismos rockeros se automarginan, porque han sido tantos años de prejuicios que se lo creyeron: tú eres drogadicto, tú eres alcohólico, tú eres marginal… porque te vistes así y te gusta esa música, no importa que seas como

Juan Carlos, el director de Combat Noise que es economista y además canta en el coro de Digna Guerra. No. El problema es que siempre es con el rock».

 

—Por lo menos la política oficial sí parece haber cambiado…

—Creo que sí, que no es la óptima, que no es a lo que se aspira, porque yo quisiera que fuera más natural. Una muestra es que el Maxim está en un espacio tremendo [Ayestarán y Carlos III]. Cuando yo empecé ya se había transitado un camino muy pedregoso allí, que era lograr que la comunidad aceptara a los rockeros.

 

«Se requiere de comprensión por parte de nosotros y de mucha educación por parte de los jóvenes que nos frecuentan. Si algo he dicho toda la vida es que la juventud rockera, ese público, es una muestra de nuestra sociedad.

«Ni son santos ni son ángeles, no los importamos, son nacidos y criados en nuestro país, bajo nuestras condiciones, en nuestro sistema educacional, con nuestros adultos. Somos todos tan responsables de lo bueno como de lo malo que hagan, pero eso es general para todos los jóvenes y estos son ciudadanos cubanos, no marcianos, que libremente decidieron afiliarse al rock porque les gusta. A mi público un vecino le dice “Sal de aquí” y dicen “Disculpe” y se van.

«Nosotros no hemos tenido un hecho de sangre, no nos han tenido que hacer una redada policial nunca. Le pedimos a la policía que, por favor, vaya a los conciertos, porque cuando se reúnen más de 25 personas uno debe tener una custodia preventiva. Pero la patrulla solo da vueltas porque saben, por experiencia, que no son conflictivos».

 

Banda Arrabio, de Sancti Spíritus. Foto: Blog Visión desde Cuba

 

—Otro de los temas míticos con respecto al rock son las bandas que se van, o que se quedan… ¿Qué me dice de Hipnosis?

—Hipnosis surgió desde El Patio. Fue de los fundadores de la Agencia junto a Zeus. El

grupo íntegro se quedó en Estados Unidos.

—¿Qué efecto tuvo eso en la Agencia?

—Fue una situación dolorosa. A mí me afectó mucho porque si había un grupo que tenía

reconocimiento en los medios y a nivel de público, de imagen nacional, ese era Hipnosis.

Que se quedaran me pareció tremendo, no desde el punto de vista político porque cada uno

debe decidir su vida y su camino, son libres de hacerlo, pero profesionalmente. Me duele

tenerlo que decir. Yo creo que fue un error, un error porque tienes que ir a tratar de

comenzar de cero, a enseñar quién eres, y eso en Estados Unidos es bien difícil con una

banda de rock.

 

«Si los artistas con una sólida carrera profesional en la música cubana han llegado allá y se

han “escachado”, imagínate ir a bailar en la casa del trompo. Yo les deseo lo mejor porque

considero que son jóvenes con todo el derecho a probarse profesionalmente y ojalá levanten

cabeza y lleguen a ser lo que fueron aquí, pero me parece que ese va a ser un camino muy

difícil».

 

En 1987 María Gattorno, licenciada en Historia del Arte, abre en la Casa de Cultura

Roberto Brandly, del Vedado, un espacio para los aficionados al rock. El espacio, situado

en calle 37 y Paseo, fue conocido como El patio de María y se convirtió en lo que algunos

llaman «la meca del rock en Cuba». Se decía que atraía a bandas de metal o metal extremo

como Zeus, Jocker o Agonizer. Aunque también se presentaban grupos de heavy metal,

death metal, hardcore, black metal, rock alternativo y punk.

 

En 2003 cerró El Patio y cuatro años después, en 2007, se fundó la Agencia Cubana del

Rock que promueve y comercializa el género, aunque, paradójicamente, no representa a

todas las bandas del archipiélago. A esta institución pertenece el Maxim, una sala con

capacidad para más de 200 personas donde se realizan conciertos, no solo de las 22

agrupaciones del catálogo, sino de algunas bandas de más allá de La Habana.

María Gattorno la dirige desde 2009, cuando los rockeros, mediante una carta enviada al

Instituto Cubano de la Música, exigieron que ocupara ese puesto.

 

 Ángeles y demonios del rock en Cuba

Autor Original: Yisell Rodríguez Milán

Original: SoyCuba – 24/6/2014

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Remontándonos en el tiempo, recordemos que en 2014, bandas como Estigma DC, Deadpoint o DarknessFall pasaban por momentos verdaderamente históricos. Surgían algunos como Say My Name, Waiting for Nadia o The Waiting! La mayoría de estos aparecen mencionados y juegan un rol de ejemplo en la entrevista para demostrar sobre la aparición de nuevos grupos y la aceptación de los ya consolidados. Cerrado el Maxim -casi dos años después de esta entrevista-, varias de aquellas bandas han pasado a un estado inactivo o incluso han corrido destinos más tristes. También digamos que muchos de los planes mencionados más arriba (como cobrar mitad a universitarios) jamás llegaron a concretarse. Ahora, cerrado el centro, probablemente se de respuesta una de las preguntas planteadas más arriba: se creó para tenerlos a todos juntos, controlados?

 

 

Pd: Y una pregunta… quiénes era ‘‘TM’’???… eso dice en una de las primeras fotos…

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